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Grabado en tono sepia de un libro abierto con una flor prensada entre sus páginas; algunas hojas se desprenden y se disuelven en la bruma.

Las hojas que se han ido

Quiero regalarte las flores que guardé;
cada vez que las encuentro
pienso que las he olvidado
entre el tiempo que avanza
y un estante vacío.

Veo rostros que sonríen sin nombre,
una gota de lluvia al despertar;
por instantes vuelves a mi camino
entre senderos llenos de libros
con hojas que se han ido.

¿Cuándo volveré a verte?
En mi mente aún busco
los capítulos perdidos.

No me dejes ir, aunque mi sombra se pierda,
sujétame la mano en esta niebla.
Si olvido mi nombre, mírame a los ojos,
que allí guardo el fuego de todo lo que fuimos.

Lucho por quedarme, lucho por no irme,
vuelvo a sentir la flor entre las páginas
de aquel libro que dejamos marcado.

En tus ojos encuentro el nombre que he perdido.
Por un instante, sigo aquí.

Héctor García-Leal · octubre de 2026