El libro que vive
El cielo se apaga, igual que mis ojos. Tomo la décima taza de café para poder despertar y seguir estudiando. Sé que necesito descansar, despejarme, pero sigo adelante. Pienso en voz alta, luchando contra el sueño.
Justo cuando estoy a punto de rendirme, siento una palmada en la espalda. Me doy vuelta, desconcertado. No hay nadie. Solo un libro, abierto frente a mí. Y me sonríe.
Parpadeo, incrédulo. ¿Estoy tan cansado que empiezo a alucinar? Pero ahí está, inmóvil, con la serenidad de quien conoce todos los secretos del mundo. Es la primera sonrisa que veo en el día… y proviene de un libro.
No alcanzo a atraparlo. En su lugar, decido dejarle un mensaje en una hoja y la escondo entre los anaqueles de la biblioteca.
Increíblemente, la prueba me va muy bien. Apenas termino, corro raudo de regreso a la biblioteca. Busco entre estantes que parecen todos iguales. De pronto, encuentro un libro antiguo con un papel asomando entre sus páginas.
Lo abro en la página 153. En el párrafo 35 está su respuesta, un mensaje sencillo y conmovedor:
A veces, en la biblioteca, ocurren cosas mágicas. Y ahora, yo vivo en ti.
Postdata Para los más curiosos: 153.35 es la clasificación Dewey para la creatividad. A veces, los números también esconden magia.
Héctor García-Leal · octubre de 2026